Símbolos, o letras.
No fue un poema, no fue un rezo,
fue el hambre contando su peso.
Huesos en la arena, granos en el saco,
la mente es pequeña, el olvido es opaco.
Un dedo tropezó en la arcilla fresca,
un accidente, una huella grotesca.
El sol la secó, el fuego la hizo dura,
nació el error que llamamos escritura.
¡No fue un sueño! ¡Fue una prisión!
¡No fue el alma! ¡Fue la ambición!
¡El viejo surco se volvió transmisión!
Ayer fue el barro que el incendio quemó,
hoy es el bit que el pulso grabó,
Surgió por la cuenta, por saber qué es de quién,
la propiedad nace en el trazo también,
Del inventario a la red social,
el mismo pecado, el mismo umbral.
La mano falló y el mundo cambió,
la piedra habló lo que el hombre calló.
¡Marca el barro, quema la piel!
El error se detiene en la punta del cincel.
Lo que era olvido, ahora es poder,
la cuenta está clara, la marca es el ser.
¡No fue por arte! ¡Fue por control!
¡No fue por magia! ¡Fue por dolor!
¡El accidente se volvió procesador!
¡No fue azar! ¡Fue la voluntad!
¡No fue mentira! ¡Fue la utilidad!
¡La marca encierra nuestra propia realidad!
¡Marca el barro, quema la piel!
El error se detiene en la punta del cincel.
Lo que era olvido, ahora es poder,
la cuenta está clara, la marca es el ser.
¡Ya no hay olvido! ¡El dato nos nombró!
¡La prehistoria en un surco murió!
Cero... Uno... Barro... Piedra...