Escrito en la piedra, grabado en el miedo,
Hammurabi dicta el precio del dedo.
Si el rico se quiebra bajo tu atención,
cirujano, tu mano será la expiación.
Pero mira al esclavo, su carne es distinta,
su vida se borra con un poco de tinta.
Si muere en tu mesa, si el corte es fatal,
solo entrega otra pieza... otro cuerpo igual.
La balanza está rota...
El alma no cotiza...
Solo somos escombros...
Bajo la ceniza...
¡EFECTO BABILONIA!
El tiempo es un círculo cruel.
El mismo desprecio bajo otra piel.
Ayer era el látigo, hoy es la espera,
la misma agonía tras la frontera.
¡Tu cuerpo es del Estado, tu dolor es papel!
Cruza el pasillo, respira el abandono,
en la fila pública no existe el trono.
Horas que pesan, el síntoma crece,
la muerte es un número que no les pertenece.
Pero si tienes oro, el tiempo se acelera,
la puerta se abre, se acaba la espera.
No es medicina, es casta, es derecho,
el mismo desprecio te golpea en el pecho.
¡EFECTO BABILONIA!
El tiempo es un círculo cruel.
El mismo desprecio bajo otra piel.
Ayer la cadena, hoy es la escalera,
la misma desidia que nos desespera.
¡Tu cuerpo es del Estado, tu dolor es papel!
Cuerpo regulado...
Alma hipotecada...